Recensión: Maras y pandillas, comunidad y policía en Centroamérica
Alumno: Teniente Coronel de Av. P.A. DEMA Otto René Martínez
Tema Central:
Estudio de las pandillas en Centro América, es sabido que existen un montón de factores que han favorecido a la globalización de las pandillas de acuerdo al criminólogo norteamericano Jhon Hagedorn, hizo estudios de donde viene el fenómeno de las pandillas, es también que a partir de los años 80 comenzaron las deportaciones de los Estados Unidos para ser mas exactos de los barrios de los Ángeles.
Análisis de los Argumentos:
Se entiende que las maras y pandillas son: Agrupaciones juveniles relativamente estables, caracterizadas por el uso de espacios públicos urbanos, generadoras de patrones identitarios, articuladoras de la economía y la vida cotidiana de sus miembros, y que sin ninguna pretensión de institucionalidad despliegan un contra-poder sustentado en una violencia inicialmente desordenada. Debe tenerse presente, sin embargo, que organizaciones que se auto-identifican como vinculadas a la Mara Salvatrucha y a la Pandilla 18 que en el lenguaje común se denomina como maras, no han sido encontradas en Costa Rica y Nicaragua, aunque en algunos pocos casos recurran a denominaciones similares. Las pandillas son comunidades emotivas de jóvenes que cubren necesidades afectivas que a su vez dan una identidad, apoyada en un vocabulario, la cual cuenta con normas internas, ritos de iniciación, el liderazgo en una pandilla es efímero y cambia rápidamente de miembros, el Estudio que hace Demoscopia ilustra tensión entre autoridades publicas, medios de comunicación social miembros de la comunidad. La visión de las pandillas como agrupaciones empresariales y de organizaciones cuasi militar, la cárcel como institución total, favorece la aparición de grupos por la necesidad de supervivencia proporciona una motivación adicional para el servicio al grupo. El estudio de Demoscopia indica que Guatemala, El Salvador y Honduras desarrollan una identidad criminal más solida y cimenta su base social y económica, penetrando en mercados ilegales, como la droga y extorciones, también los jóvenes pandilleros dedican una mayor de tiempo a realizar actividades de grupo, que las propias delictivas. De acuerdo al estudio de Demoscopia que los pandilleros contribuyen económicamente a sus familias esto es significativo desde el punto de vista político criminal. La violencia tiene un papel clave en las pandillas, en el proceso el joven desarrollar una imagen de tipo rudos, con tatuajes y la misma violencia los hace una amenaza para la sociedad. Demoscopia es que el entorno familiar del que proceden los pandilleros es más duro que aquel del que proceden los jóvenes en situación de riesgo. Los pandilleros son más propensos a proceder de un ambiente familiar violento; La propia familia sufre en su funcionamiento interno y en su relación con los vecinos como consecuencia de la condición de pandillero de uno de sus miembros. De esto que la familia del pandillero puede jugar un papel importante en la reinserción de este en la comunidad. Los medios de comunicación social, estas opiniones sobre el desempeño de los medios varían sustancialmente según las poblaciones consultadas. Las de los mareros y ex mareros son de crítica y rechazo; las de los jóvenes no mareros y vecinos son mayoritariamente positivas; las de los familiares son negativas. Gobiernos centroamericanos, sobre todo en El Salvador, Honduras y Guatemala, han preferido apostar por políticas de represión policial y endurecimiento de la legislación penal antes que por otro tipo de políticas preventivas. Esto contrasta con la ausencia de programas de prevención y de rehabilitación para mareros, señalada por los vecinos y familiares de estos jóvenes en el estudio de Demoscopia. Salir de la pandilla no es fácil y a menudo ni siquiera aparece como algo atractivo. La respuesta modal a la pregunta sobre los efectos que ha tenido el encarcelamiento de sus parientes pandilleros es que su conducta se hizo más violenta y conllevo un mayor ligamen a la mara. El estudio también constata que los pandilleros contribuyen económicamente a sus familias. Representantes de organizaciones sociales y del sector de la seguridad señalan de forma reiterada que el desarrollo de políticas de cero tolerancias o mano dura y los encarcelamientos masivos han impulsado el desarrollo y una mayor eficiencia organizacional de las maras, las maras, las cuales utilizan los penales como centros directivos, de reclutamiento y de cohesión social. La identidad de cada pandilla construye su propio estilo, que se expresa a través de tatuajes, formas de vestir y jergas particulares. En palabras de los informantes sociales clave, como parte de este estilo único y particular está el tener talle, el modo de caminar, el modo de dejarse el bigote, el modo de dejarse el pelo para distinguirse como pandillero, el lenguaje, la forma de hablar y el vestuario. Un aspecto importante dentro de la organización de las pandillas es la territorialidad. El territorio y su apropiación por parte de agrupaciones pandilleras es un aspecto medular. El grupo básico y más local de una pandilla o mara se denomina clica, la cual se organiza en el barrio o la colonia. Varias clicas conforman una jenga (espacio de coordinación de clicas, en particular cuando hay muchas en una zona); la cual a su vez pertenece a una pandilla madre (con nombre propio). En discurso y los relatos de los mismos miembros de las maras, quienes enfatizan el carácter horizontal de la organización y que rechazan la existencia de un capo o gran jefe.
Las autoridades penales identifican a algunos mareros o pandilleros como líderes de las pandillas en estos centros. Las propias autoridades penales usan estos líderes como interlocutores de los presos para la discusión de asuntos internos referentes al gobierno de los presidios. La territorialidad también ayuda a la construcción de la identidad grupal, ya que es el espacio donde se forma una relación histórica y biográfica que vincula a los miembros de las maras o pandillas entre sí y los distingue de otras maras o pandillas. La elección de la mara o pandilla depende en gran parte del contacto directo que tiene la persona con la mara o pandilla de su vecindario o colonia. Es decir, los niños y jóvenes se adhieren a lo que les es cercano, conocido y frecuente. Así, la presencia o control de una mara o pandilla en una colonia es un factor importante para que niños y adolescentes se afilien. La territorialidad también ayuda a la construcción de la identidad grupal, ya que es el espacio donde se forma una relación histórica y biográfica que vincula a los miembros de las maras o pandillas entre sí y los distingue de otras maras o pandillas. los tatuajes deben ser ganados a través de actos que se realizan en beneficio de las pandillas. En este sentido, los tatuajes pueden considerarse biografías de la vida de los mareros y pandilleros, como cicatrices o marcas de los eventos realizados en los cuales se expuso la vida del individuo en nombre del colectivo. En el análisis se considera a la mujer como miembro activo de la mara o pandilla, madre y compañera.
Opinión y Conclusión:
La noción de que la mara o pandilla presta un servicio social a la comunidad está muy presente en el discurso de los pandilleros. Aunque el marero o pandillero contribuye, a través de su participación en mercados ilegales, a la vida económica de la comunidad, esto no significa que esta relación con la comunidad esté exenta de conflictos y de problemas. De hecho, no es una relación simétrica y, a medida que la mara o pandilla se institucionaliza, bien por la persistencia de los factores que las hicieron nacer o por la aparición de otros factores coadyuvantes, puede contribuir a incrementar el grado de violencia de las mismas, así como su penetración en la vida comunitaria. En la organización los niveles son: las campanas, los distribuidores o vendedores y la seguridad. Sobre ellos están los líderes en libertad y los líderes en la cárcel, y luego otros niveles o intereses. En el desarrollo de sus acciones de narcotráfico y narcomenudeo: Además de la logística, El fracaso y retirada del Estado que abandonó el desarrollo de políticas sociales adecuadas, generando vacíos de poder.
● La institucionalización de la corrupción, que ha venido a limitar la acción efectiva contra estos grupos violentos, tanto desde instancias institucionales como desde los propios barrios y colonias en los que surgen.
● Las profundas transformaciones económicas y sociales experimentadas por la región en las dos últimas décadas, que han llevado a un mayor grado de polarización y urbanización. Transformaciones que han venido complicadas por el desarrollo de nuevos flujos migratorios, conflictos bélicos y sus secuelas.
● La influencia del crimen organizado y el narcotráfico.
● La propia acción de los gobiernos que, al poner su énfasis en la represión y en políticas de «mano dura» han venido, por un lado, a fortalecer la cohesión interna de estos grupos y, por otro, a generar una serie de condiciones sociales favorables para el desarrollo de los mismos.
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